martes, agosto 28, 2007

Capítulo 5: Carretera perdida

Era ostentoso. Estaba rodeado por grandes vallas que impedían ver los vehículos aparcados en el patio. Las llamativas luces simulaban ser fuegos artificiales.
Sin lugar a dudas, se trataba de un puticlub.
Leo aún se encontraba a medio kilómetro de allí, caminando lentamente, sin prisa, alejándose de la ciudad. Avanzaba por el arcén, silbando una melodía alegre, parecida a la de una serie de dibujos animados.
El Sol quedaba a su espalda, haciendo que su sombra se alargara de forma burlona hasta alcanzar casi el triple de su altura.
Pero a él no le importaba nada de esto. Hacía un precioso día, no había policía persiguiéndole (lo que era un auténtico logro, teniendo en cuenta el día que llevaba) y tenía un Plan. Por cierto, no era un gran plan. Si terminaran por cogerle, no convertirían su historia en una película, ni en un libro... Apenas si le dedicarían una pequeña columna en el periódico.
Pero a Leo no le importaba. A él no le gustaban las grandes evasiones, ni los presos que escapaban de de maneras insólitas y tan trabajadas al detalle que merecería ser contadas en los libros de texto(1).
Él estaba convencido de que la solución más simple era la mejor, y hasta ese momento, esa manera de pensar le había funcionado a la perfección.
-Tiene toooodo-el mundo, en sus manos-tiene el muuuundo enteeeero...
Ahora cantaba algún tipo de canción religiosa, parecía estar en trance.
Mientras andaba, vió que algo relucía cerca de sus pies. Se agachó y lo recogió. Era un cristal triangular. Le dio vueltas entre sus manos, lo miró, observó durante unos instantes el efecto que los rayos del Sol ejerciían sobre su superficie, hizo que diera varias vueltas sobre su mano, y se hizo un pequeño corte en el dedo índice.
Miro entusiasmado las pequeñas gotas, como si nunca antes hubiera visto la sangre(2), sonrió, y lo guardó en su mochila.
Llegó tarareando hasta la puerta del club. Se apoyó con las manos tras la nuca en la valla de alambre que rodeaba el local, y esperó, sonriendo al vacío, pensando en su plan.

(1) O en una serie de televisión, por decir algo.
(2) Hay expertos que afirmarían que Leo sufría un leve y progresivo trastorno de personalidad psico-afectivo. Sin embargo, personas con mucha menos experiencia en la materia, se limitaría a decir que estaba como un puta cabra. Y estarían más acertados.

5 Comments:

Blogger Bamf! said...

Aquí os dejo un regalito, que esta tarde me voy a Alicante y como no podré actualizar en estos días...

¡Así podeis saciar vuestra sed de aventuras de Leo!

Juas, no creo que sea para tanto.

En fín, que se que es cortito, pero al igual que todos los capítulos de un libro, es necesario.

Besetes en el culo.

2:34 p. m.  
Blogger Elvira said...

Hombreee! vuelve Leo.

10:13 a. m.  
Anonymous adivina adivinanza said...

Pues a mi me gusta Leo y empiezo a admirarle, todo depende de lo que suceda despues.
Me gustaria acompañarle en su aventura.
A mi lo de la sangre me ha gustado, mas que nada porque yo tambien lo hago jajaja cuando me sale sangre aprieto la herida para que salga mas, y es extraño porque me da asco pero a la vez me gusta, soy rara pero me encanta serlo :D
tres besos

9:48 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

jol

2:04 p. m.  
Blogger Bamf! said...

1º - Me alegro de que os alegre.
2º - Gracias a "anónimo" por iluminarnos con su sabiduría.
3º - Siento no actualizar, ahora si que vivo en la biblioteca, después del martes volveré a mi ritmo, más o menos.
4º - Aprovecho desde aquí para decir que Leo es un puto psicópata, y aunque pueda tener rasgos que os causen simpatía, NO es el típico asesino que cae bien. Si os cae bien... Yo me lo haría mirar.

A mi me cae bien. Pero Estanislao también mola. Y los personajes nuevos (aunque tampoco muy importantes) que saldrán a partir del proximo capítulo (ese ya será más larguichuelo).

Besus.

10:20 p. m.  

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