jueves, enero 10, 2008

Capítulo 6: Sospechosos habituales

-...Y eso es lo que pasó, nada más y nada menos. No deja de sorprenderme como, hoy en día, la gente puede tomarse las cosas tan a la ligera. Yo, si he de serle sincero, he de reconocer que, ja ja ja, soy de ese tipo de personas que confía en la gente. Y estas cosas hay que decirlas así, sin modestia ninguna, porque, ante todo, la sinceridad me parece una cualidad que, poco a poco, se va perdiendo, pero... ¿por dónde iba? Ah si, ja ja, perdónenme, se me va el santo al cielo. Mis amigos siempre dicen que se me da mucho mejor hablar que pensar, que lo hago con mucha más soltura, ¿pueden creérselo? Bueno, como les iba diciendo, las cosas no deben tomarse a la ligera, Todo el mundo, y aquí, en mi modesta opinión, creo que estarán de acuerdo conmigo, todo el mundo, como digo, puede tener un mal día. Son cosas que pasan. Y, ¿saben qué? Yo creo que ese es el problema, un mal día. Yo creo que, si hubiera tenido más tiempo, porque la verdad, todo sucedió muy rápido, les digo que, si hubiera tenido más tiempo, todo habría quedado aclarado en un santiamén, porque los problemas se resuelven hablando, y seguro que, aunque personalmente esta charla me está pareciendo muy agradable, no les estaría haciendo perder el tiempo ahora, ¿no creen?
Estanislao esperó expectante, como un perro esperaría la aprobación de su amo por haber defecado en la alfombra, la respuesta de alguno de los policías.
Hacía un par de horas que había salido del hospital, escondiéndose de su novia, escoltado por dos agentes que le condujeron hacia la jefatura de policía, donde debía tener una entrevista con el comisario.
Tardaron 20 minutos en llevarle hasta allí, y la siguiente hora y cuarenta minutos los pasó hablando.
El despacho ofrecía un aspecto desolador.
El Agente Número Uno se había sentado a la izquierda de la mesa del comisario, y su cabeza reposaba en su superficie, cubierta por sus brazos. No se movía.
El Agente Número Dos miraba por la ventana, de espaldas a la escena, apoyando un brazo y la frente en el cristal. Parecía tranquilo y sereno. Una lágrima se deslizaba por su mejilla.
El comisario trataba de encenderse el tercer cigarrillo.
Sin haberse quitado de la boca los dos anteriores.
Aún exponiéndose a que Estanislao volviera a abrir la boca, el comisario decidió que debía seguir haciendo su trabajo, que consistía (a grandes rasgos) en proteger al inocente. Por mucho que deseara estrangular con su propia corbata al "inocente" que estaba frente a él. Por desgracia, para poder protegerle, necesitaba seguir hablando con él.
Y sabía que si no decía nada, probablemente Estanislao volvería a hablar.
- Cañadas, haga el favor de soltar ese abrecartas. Acabará lastimando a alguien.
- Precisamente...- Murmuró cañadas, antes conocido como Agente Número Uno, con los ojos fuera de sus órbitas.
El comisario fingió no oírle.
- Vamos a ver, señor López... –Tragó saliva.- Está claro que no es usted consciente del peligro que corre, pero, ¿sabe qué? Me da igual. No me importa en absoluto, no pienso discutir con usted, ¿me entiende? Ahora mismo coge éste teléfono y llama a algún familiar o amigo que viva fuera de la ciudad, hace las maletas, y se marcha por temporadita. No serán más de dos o tres semanas, este asunto no parece muy complicado. Coge las maletas, y se va. ¿Está claro?
-Es que...-Comenzó Estanislao.
La camisa del comisario comenzaba a adquirir un tono ligeramente más oscuro.
-...mis padres murieron hace ya tiempo, y los familiares más cercanos se encuentran fuera del país...-Miró pensativo al techo- ahora que lo pienso, mis mejores amigos también. Ja ja, ¡qué casualidad!
El comisario sintió envidia por los amigos de Estanislao.
- Mire, le diré una cosa, antes de que empiece a contármelo todo sobre lo maravillosos que son sus amigos y lo fabulosa que fue su familia. No. Me. Importa. Créame, no me importa una mierda. Y por favor, alégrese, porque voy a intentar salvarle el culo, en vez de pegarle un tiro, que es lo que he estado planteándome la última hora.
-Pe...
-Que se calle. No hable. Es lo único que le pido. Por favor.
-Si yo...
-Mire. Último intento. Soy capaz, y estoy totalmente decidido a mandar toda mi carrera a la mierda cosiéndole a tiros como le vuelva a ver abrir la boca.-El comisario tenía una mirada serena. Tomó aire.- Ahora: ¿Va a colaborar y se va a estar calladito, o va a abrir la boca y vamos a salir perdiendo los dos(1)?
Los ojos del comisario no tenían expresión alguna ahora.
- Mmm-hm.- Estanislao asintió.
- Bien. Nos estamos entendiendo. ¿Conoce usted Lago del Oeste?
- ¿Mmm-hm?
Es una pequeña aldea de campesinos, a unos 50 kilómetros de aquí. Tenemos allí un piso franco, aislado, con buena seguridad... Creemos que, al menos de momento, no corre peligro. No le pondremos escolta. Simplemente deberá pasar unos días allí, mientras nosotros cerramos el caso. Como ya le dije, no se trata de nada muy difícil. Diga "Mmm-hm" si lo ha comprendido todo.
- Mmm-hm.
- Bien, bien. Siga así. Ahora le daré las llaves de la casa.- Abrió un cajón- y este papelito con la dirección. Vaya a por su coche, y vaya enseguida. No se preocupe por la ropa ni por la comida, allí encontrará lo necesario, y más teniendo en cuenta que será un periodo corto. Es lo que los americanos llamarían "protección de testigos", salvo que aquí no es tan común.
- Espero que esté todo claro y que este monólogo haya terminado.
- Yo...- trató de decir Estanislao.
- No, no, no. No lo estropee ahora, por favor. Lo nuestro no puede funcionar. Y ahora, se lo ruego, márchese de aquí antes de que me arrepienta de haberle salvado la vida.- Dijo esto susurrando, y luego con un ligero rechinar de dientes.
Estanislao se acercó cabizbajo a la puerta, la abrió, y antes de salir asomó la cabeza, con cara de mascota abandonada y dijo:
- Mmm-hm.

(1) Desde un punto de vista filosófico, hay quien diría que sólo Estanislao iba a salir perdiendo.

3 Comments:

Anonymous elvi said...

Hombre!!Ya era hora! has tardado tanto que he tenido que releer el anterior capitulo porque ya no me acordaba. Por cierto, me ha gustado el "monologo" de Estanislao, consigue ponerte nervioso. Ah! pero me he dejado los ojos...porque la letra tan pequeña?

5:25 p. m.  
Blogger Bamf! said...

¿Sabes por que?

Porque A QUE TE MATO.

7:15 p. m.  
Blogger Un colegial said...

Te escribo porque se que te hace ilu meterte para ver si te han dejado un comentario:) por eso y porque estoy desquiciado con el trabajo que estoy haciendo. Saludos a Scofield de mi parte.

3:57 a. m.  

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