sábado, abril 26, 2008

De forajidos y ladrillos

Voy a empezar a hacer una serie de mini-reseñas, ya que últimamente he empezado a bajar algunos clasiquillos del cine negro o del western, y películas que en general se supone que son míticas. Algunas de estas siempre las había querido ver. Unas me gustarán y otras me decepcionarán. Yo me limito a dar mi opinión, como siempre.

Brick (2005): Yo no la conocía, me la recomendaron. Sólo sabía de ella que era "como de detectives pero en el instituto", frase que no me sonó muy bien. Tambía sabía que la protagonizaba Joseph Gordon-Lewitt, el chaval del pelo largo de "Cosas de marcianos". Y cómo mi amigo Rob Gordon de http://e7cielo.blogspot.com/ hizo una reseña en la que le incluía como una de las estrellas ascendentes de la "Generación Labeouf", lo vi como una señal.


Pues está muy bien. Vamos, a mi me encantó. Y me da miedo porque últimamente sólo me apasionan las películas inmersas en el género negro, o las que son directamente una frikez. Pero bueno, como dice mi profe, es interesante porque te cuentan algo diréctamente, no se ponen a mitad de la acción a desvariar metafísicamente.

Para que os hagáis a la idea, "Brick" es cómo coger todos los diálogos de un libro de Raymond Chandler y, palabra por palabra, introducirlos en un instituto. Cuando digo palabra por palabra me refiero a textualmente. Hay un detective incisivo, duro, y listo (el inadaptado auto-marginado e inteligente protagonista), hay una dama en apuros (su ex-novia), hay tomo un plantel de femmes-fatale malvadas que intentan seducirle (da igual la condición de inadaptado: él es el detective). La policía es la dirección del instituto, que se encarga de atar corto al protagonista, y utilizarle para descubrir las tramas criminales que allí se llevan a cabo. Por supuesto, también existe una guerra criminal en ciernes, llevada a cabo por los mandamases del crimen organizado, que no olvidemos que son, como todos, alumnos de instituto.

Genial. Si no fuera por el papel del institulo como centro de la acción, y por la eventual aparición de algún padre (todo lo tocante a los padres sirve para dar un toque humorístico a la película) ésta fácilmente podría ser una oscura historia convencional de detectives. Claro que, ahí radica su originalidad.

Pues eso. Muy bien rodada. Seria, oscura cuando tiene que serlo, y con un Joseph Gordon-Hewitt que ejerce de Humphrey Bogart de instituto a pleno rendimiento. Como Flanagan pero en americano.

No se que pasa, pero todas las películas que comienzan con el logo de "Focus Features", me gustan siempre.

Grupo Salvaje (1969): Sí, después de una me tragué otra (anoche me acosté a las 5). Una de cal, y otra de arena. Una película clásca, y otra moderna. Una gana, y otra pierde. Y ahora es cuando los intelectuales me matan, pero "Grupo Salvaje" es la que sale perdiendo.

Ésta es una de esas películas que llevas años queriendo ver porque es una de las películas que HAY que ver. Como "Blade Runner" o como "Apocalypse Now", por poner un par de ejemplos. Hay que verlas, aunque no te gusten, pero tienes que verlas.

La película es aburrida. No pasa prácticamente nada. No hay problema en que una película no tenga acción, en el caso de que los personajes la sostengan mediante el diálogo. Pero el poco diálogo que hay, es estúpido. El grupo de 6 personajes protagonistas se limita a reir en grupo durante largos minutos por bobadas estúpidas, al estilo de los finales de algunas teleseries familiares. Los 15 minutos iniciales de la película son tan caóticos, que cuando terminan crees que todos los protagonistas han muerto. Lo único que salvo de ese principio es la frase "Si se mueven, mátalos."

La personalidad de algunos personajes cambia a lo largo de la película, como si fueran esquizofrénicos. Al principio están a punto de matarse a tiros entre ellos por una puya, y al final son capaces de enfrentarse a todo un puto ejercito mejicano para rescatar a uno de los suyos, al cual habrían matado ellos mismos media hora antes.

Y algo que realmente me molestó. Yo siempre había oído "Grupo Salvaje" y por supuesto me había imaginado tipos como "El rubio" (Clint Eastwood) y "Angel Eyes" (Lee Van Cleef). Tipos duros, salvandose de la muerte por los pelos, siendo los más rápidos del lugar. Salvajes, coño. Y éstos no tienen nada de salvajes, de hecho, la película debería haberse llamado "El grupo" a secas.

Salvo de la guillotina al personaje de Deke Thornton (Robert Ryan), el único con personalidad definida, un trasfondo psicológico decente, y el único que parece hacer cosas con sentido. También la cacho matanza final (sobre todo cuando, al terminar ésta, Deke se junta con el viejo) y, por supuesto, la famosa escena del "Wild bunch" caminando hacia la muerte.

Vamos, que ni Sam Peckinpah ni leches. Sergio Leone sigue siendo el rey indiscutible del western. "El bueno, el feo y el malo" le da un millón de vueltas a esta cinta.

Y esta noche, otras dos películas más. Bamf!

lunes, abril 14, 2008

Los Cronocrímenes

Os voy a hablar un poquito de cine español. Tranquilos, no salgáis corriendo.

Sabéis que no me gusta el cine español. No me gustan los temas, no me gusta la estética, no me gustan los diálogos.
Aquí tenemos a Almodovar. Qué bien. Tenemos a Amenabar. Súper divertido. Tenemos a Julio Medem, con la mejor película del mundo: "Lucía y el sexo".
Es broma, "Lucía y el sexo" me parece una auténtica basura.

Por supuesto, el cine español es en sí un subgénero, subgénero del cine de "enseñar tetas gratuitamente". No se libra ni una película española.
Alguien decía en un monólogo, no se si era Ángel Martín, Joaquín Reyes o quién, que mucha gente defendía el cine español frente a, pongamos, el americano, exponiendo que "el cine español trata situaciones cotidianas, reales", y decía, "pues yo no conozco a nadie con madre prostituta, hijo yonki y padre travesti", etcétera, etcétera.

Señores, el cine americano no es mejor por que sí (de hecho, me parece que ahora mismo el cine MUNDIAL está sufriendo un bajón impresionante, no puedes evitar mirar la cartelera del cine sin pensar "bueno, voy a donar 7 euros a Cáritas, porque desde luego, a ver esta mierda no voy a ir") simplemente trata temas, o mejor dicho, trataba, temas más novedosos, o interesantes, o curiososos.

Para ver una película costumbrista o una en la que se nos muestra "lo insoportable de lo cotidiano" o "algo que nos podría pasar a cualquiera" ya tenemos nuestra propia vida.
No, la razón de que el cine español no guste no es que "no tenga tanto presupuesto como el cine americano, ni tantos efectos especiales". Señores, la razón de que el cine español no guste, es que es malo.

Una de mis películas españolas favoritas (ahora mismo es la única que recuerdo que me guste, supongo que hay más, pero no caigo) es "Intacto". "Intacto" presenta una trama muy original, una historia genial. Nada de historias de barrio, leñe, sino un elemento de ficción introducido en la realidad. Eso mola.


La estética y la fotografía son preciosas. Hay fotogramas dignos de fondo de pantalla.

Cuando la vi por tercera vez me di cuenta de que el director era Juan Carlos Fresnadillo. Si, el que se llevaron a los USA pra rodar "28 semanas después" o lo que sea. Vaya, ¿será porque lo yankis supieron apreciar su calidad? Pues no tengo ni idea, pero miradle, lo primero que ha hecho ha sido salir corriendo.

Por cierto, "Intacto" no se libra. También se ven tetas.

Pero a lo que iba. Fresnadillo introdujo en "Intacto" un elemento de ficción menor, sutil. Por eso quiero hablar de alguien que, creo, va a hacer auténtica ciencia-ficción española. Y el cabrón va a salir airoso del intento. Bueno, nunca se sabe.

Conocéis a Nacho Vigalondo por el corto "7:35", que estuvo nominado a los Oscar hace un par de años. Como las grandes mentes pensantes, se ha curtido a base de cortometrajes, como "Domingo", en el que trata la temática de los encuentro extraterrestres mezclados con lo cotidiano, "Cambiar el mundo", hecho sólo con un móvil, sobre los universos paralelos, y, por encima de todo, el corto de no ficción "Choque", que os recomiendo a todos YA mismo, porque es de lo mejorcito que he visto nunca, que ideas tiene este hombre. Además, en este corto descubrí a Barbara Goenaga y, como Alex, también me enamoré.

Nacho Vigalondo es , a fin de cuentas, un freak. Es Fan de la ciencia-ficción, de la fantasía, de las paranoias en general. Y creo que nos va a demostrar a todos (aunque por la boca muere el pez, puedo equivocarme) que un español, con equipo español, actores españoles, y todo muy patrio, se puede hacer una película sobre viajes en el tiempo.

Y encima, con una momia rosa.

Ahora os vais a reir de mí, pero la verdad es que tengo todas mis esperanzas puestas en él. El trailer me llama. Veo la película, simplemente, la veo. Karra Errejalde. Cojonudo. Barbara Goenaga. Dadle tiempo, sera una de las grandes, y si no, al menos de las más guapas. Y el mismo Vigalondo que, por supuesto, tiene que salir metiendo baza como actor.

Ya tiene el premio a la Mejor Película de ciencia-ficción del festival de Trieste, y en el Fantastic Fest de Austin ya se ha llevado el de Mejor Película y la Medalla de Plata del Público. Los americanos ya van a hacer un remake de la película, y nosotros ni siqueira la hemos olido.

Ni Indiana Jones ni huevos en salmuera. Yo estoy esperando al 27 de Junio para ver "Los Cronocrímenes".

sábado, abril 12, 2008

Capítulo 7: El Diablo sobre ruedas

El coche resultó ser un camión. El camión resultó ser una gigantesca lata de salchichas(1), conteniendo a su vez una salchicha especialmente grande y grasienta que resultó ser el conductor.
Por desgracia para Leo (más acertado hubiera sido decir “por desgracia para el conductor) el camionero resultó ser una persona afable, jovial y vivaracha. Para Leo, la gente alegre, jovial y vivaracha, sólo merecía dos destinos: ser asesinados, o trabajar en Disneylandia.
(2)
Esa forma de pensar por su parte hacía que, en los siguientes 15 minutos, las probabilidades de supervivencia del camionero fuera, sinceramente, escasas.
- Oiga, suba, ¡que se le va a congelar el dedo! – exclamó la sonriente bola de carne.
- ¿Hacia dónde va? – susurró Leo con un ligero rechinar de dientes final, mostrando una sonrisa falsa que envidiaría hasta un gran visir.
- ¿Adónde quiere que le lleve? – la innata capacidad del camionero para ser agradable estaba reduciendo drásticamente los minutos de vida que le quedaban.
- Cuanto más lejos de la ciudad, mejor. – mientras subía, casi trepaba por la escalerilla que le acercaba al asiento del copiloto, su sonrisa sufrió un cierta metamorfosis. Ya no sonreía como un gran visir malévolo y con oscuros planes secretos. Ahora sonreía como un auténtico cabronazo.
A los cinco minutos de recorrido, cuando Leo hubo comprobado que se hallaban lo suficientemente lejos del club como para no ser visto por ningún testigo, interrumpió el monólogo que el camionero había comenzado nada más arrancar.
- …porque no vaya a creerse que yo he ido ahí a… ¡No hombre, no! Tengo alquilada una habitación ahí para cuando vengo de ruta. Yo soy fiel a mi mujer, vaya. Aunque hay de cada pájaro ahí dentro… la de gente que tiene la necesidad de echar una canita al…
Si había un motivo por el cual el camionero no siguió hablando, casi con toda seguridad se trataba del cristal triangular de unos 20 centímetros ensartado plácidamente en su costado derecho.
- Eso… Eso no estaba ahí antes. – el camionero demostraba grandes dotes de observación.
Siguió con su mirada la mano que acompañaba al cristal, así como el brazo, el hombro, y la horrible cara roja de ira(3) que lo seguían. Volvió a mirar su costado, empapado en sangre.
- Vaya.
Y se desplomó.

Tras hacerse con el control del camión, Leo dio la vuelta, sintiéndose el amo del mundo, algo que por supuesto, era culpa de la altura a la que se encontraba la cabina del camión con respecto a los demás coches. Era una sensación similar a la que debía de haber embargado al mítico Aníbal. Si hubiera comandado una flota de Road Trains australianos en vez de unos patéticos elefantes, su repercusión en la historia habría sido mucho mayor.
A Leo sólo le hacía falta escuchar La cabalgata de las Valkirias para tratar de conquistar Polonia. Curiosamente, la radio local emitía en ese momento un programa especial con los grandes éxitos de Queen, que provocaba en Leo sentimientos encontrados.
Llegó a una gasolinera, donde abandonó el camión a su suerte. Por muy machote que le hiciera sentir, no era el medio de transporte adecuado para pasar inadvertido.
Entró a la tienda de la gasolinera, dónde preguntó al dependiente si tenían teléfono. El dependiente se la señaló a duras penas, mientras mantenía una lucha interna decidiendo si debería saciar su curiosidad y mirar a Leo a la cara, o seguir mirando las interesantísimas teclas de la caja registradora.
Una sema después, el dependiente sufrió una crisis nerviosa por estrés. Nadie relacionó los dos incidentes.
Hasta ahora, Leo había hecho una serie de movimientos que, a priori, podrían parecer estúpidos. A posteriori, se revelaban como movimientos realmente estúpidos. Pero cuando alguien comete un crimen, se le atrapa por seguir una serie de pasos lógicos que todo policía o investigador debería saber rastrear. La cosa cambia cuando haces lo que nadie espera, que suele coincidir con la mayor estupidez posible. Así que Leo, va a esconderse, pero no va a huir. Al contrario, vuelve a la ciudad.
Ignorando al dependiente, se dirigió al teléfono, introdujo una moneda en la ranura, y marcó.
Contestó una voz femenina.
- ¿Radio-taxi-digamé?


(1) Existen, palabra.
(2) Trabajar en Disneylandia también incluía la posibilidad de ser asesinado.
(3) La cual, pensaba el camionero antes de que se le nublara la vista, se parecía a una pizza de peperoni cocinada en una sartén.

miércoles, abril 09, 2008

To lo negro

Hoy, coincidiendo con mi resurgir de las ganas de escribir, me he dado cuenta de purísima (y oro) casualidad de que hoy empezaba el Taller de Novela Negra de la Université de Alicante. Si hubiera seguido mi linea, habría pasado y habría dicho "bueno, ya se me ha pasao la ocasión". Pero no. Ya me niego a esas cosas, muévete si quieres llegar a algún sitio, como dijo mi maestro Tibetano.
He salido de clase a las 3, he mandado un e-mail para decir que me apuntaran destrangis, y me he bajao en el bus (porque el curso era en Alicante, para mas inri, al laico de la playa) y, como podréis imaginar, casi vomito la comida en el trayecto, porque me he comido los 3 platos en 5 minutos.
Se que no tiene nada que ver, que es una digresión como una casa, pero me huelen los pies una barbaridad.
El profe del curso es Mariano Sánchez Soler, escritor de los famosillos de la novela negra española, un tío muy cachondo y extremadamente izquierdoso. Ha debido hacer como unas 30 coñas sobre la estafa inmobiliaria en relación con los altos cargos del ayuntamiento de Alicante, etc, etc.
Por cierto, cuando yo me reía me reía yo sólo, y cuando todos los demás se reían, yo no. Me da un poquín de miedo porque salvo los estudiantes de Universidad y amas de casa (!!!) el reto de la clase lo comformaban eruditos y psicópatas y... atención: ¡¡¡un ERUDITO-PSICÓPATA!!! Obviamente es mi nuevo enemigo. Eso si, cuando ha preguntado "¿y podría escribirse una novela negra pero que también tocara el genero de la ciencia-ficción?" he estado a punto de descojonarme en su cara... ¿Que será lo siguiente que haga? ¿Programar una calculadora?
Pero vamos que el curso es la leche, que los consejos para escribir eran realmente útiles, y que... ¡que narices! ¡Que nos publicaran el relato en un libro! Pues para qué quiero más... Además, con esta oleada de inspiración, cuando llevabamos 2 horas de curso (son 3 horas los martes, repartidas en 10 sesiones) se me ha ocurrido el relato entero, y en el autobús de vuelta ya he hecho el esquema... Que bello es vivir.
Y mañana tengo 4 horas libres entre clase y clase, así que bajaré a Alicante, porque he encontrado una librería de viejo mega-chachi donde tienen libros de Harry Stephen Keeler, y compraré el número 10 de mi colección. (Keeler no era nada homo, por cierto).

Mirad que ideal...

viernes, abril 04, 2008

Harry Stephen Keeler

Algún día escribiré extensamente sobre este desconocido autor de novela negra, aunque prefiero llamarla novela extravagante. Simplemente genial. Pero ahora no atino a escribir sobre él porque en esta última Feria del Libro de Harvarcity he conseguido 2 libros suyos mas, y estoy que no quepo en mí. Por el simple aspecto de los libros ya os podeís imaginar que no son muy fáciles de encontrar... Aunque he encontrado la manera de conseguirlos prácticamente todos. Es lo que tiene que la edicion española de su obra sea la mejor y más extensa gracias a la editorial Reus (que a saber si sigue existiendo...) mejor incluso que la americana.

¡Incluso he tenido la oportunidad de ver una sobrecubierta! Me da el sofoco. (Las sobrecubiertas son auténticos objetos de coleccionista).

Hala, ya he acabado. En la siguiente actualización dejaré de hablar de libros. (Es la Feria del Libro, estoy de ese humor...)



PS: ¡He vuelto ha escribir! ¡Por fín!