domingo, junio 29, 2008

Desmontando a un friki (parte I)

Son las 3:44. Hoy es la mejor noche de mi vida. Con diferencia.

Estaba en el ordenador leyendo comics de Bleach y Naruto, y cuando me he saturado de ordenador, me he ido a organizar mi habitación, que esto parece un campo de batalla después de haberme traído todo un año de vida a mi habitación de Albacete que está bastante cargada de por sí.

Se me ha ocurrido que, para ahorrar espacio, podría llenar un baúl que tengo de todos los cachivaches y frikadas que tengo en las estanterías porque no tienen otro lugar donde caerse muertos, trastos como una Gameboy rota, una máscara de Venecia, un tubo de Vaginesil, etcétera. Es decir, currarme un baúl de los recuerdos que permaneciera cerrado durante años y que cuando lo abriera dijera “¡Dios, que fuerte lo que hay aquí!”

¿Os podéis creer que ya lo había hecho, y no me acordaba?

No me lo esperaba. Ha sido un momento totalmente Amelia, como cuando le da la caja de juguetes al hombre aquel. Ha sido exactamente igual, con la diferencia de que en mi caso, sólo habrán pasado unos 5 años.

He abierto el baúl, que yo sabía que estaba lleno de cosas que podía tirar y así pasar a ser mas útil. Al abrirlo he encontrado un sombrero de Guinness que nos dieron a Jose Almendros, Alex y a mí el día de San Patricio de hace un par de años, unas Converse que me pintaron de amarillo y manchas negras en el FIB de 2005 y una flauta Honner que usé en el colegio y el instituto: cosas dignas de guardar.

Debajo de todo eso he visto una caja de botas de montaña Chiruca, una caja que llevo viendo siglos y que creía que tenía dentro un par de botas viejas. Ya. Y una mierda.

A algunos de vosotros, sobre todo a los que les he hecho el tour por mi habitación, les he contado que tenía una caja transparente llena de merchandising de Dragon Ball, de cosas que fui juntando desde que tenía 8 años, cuando compré por primera vez un comic de susodicha serie, y el primer comic de mi vida. Gracias a ese comic (el número 49 de la serie amarilla) ahora soy lo que soy. Pues bueno, como habréis adivinado, la caja de Dragon Ball estaba dentro de la caja de zapatos. Pero no era lo único. De hecho, debido a todo lo que he encontrado, voy a esperar un día para terminar la actualización porque necesito hacer fotos.

Mañana, en la siguiente actualización vais a conocer toda mi vida. No sabéis como me siento ahora mismo, y mira que no soy nostálgico.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

A mí me pasó también hace poquito, en Semana Santa, cuando Madre me obligó a adentrarme en el tenebroso mundo de mi altillo....
es un momento genial, yo encontré desde una carta que me mandó mi abuela en el 95 porque yo estaba celosa de que mi hermana recibiese tantas hasta el Sonic Mix en cassette, de allá cuando al house se le llamaba Bakalao... si es que... como decía la canción "todo lo que fui es todo lo que soy" (evidentemente lo digo por el Sonic mix xDD )

=)=)=)

BLaN

12:15 a. m.  

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