miércoles, diciembre 29, 2010

Asombroso Spiderman #50

Me llena de orgullo y satisfacción volver a escribir una entrada sobre cómics en este blog, y no porque lleve tiempo sin hacerlo (que va, a este paso me voy a volver monotemático... pero es que no se puede estar en todo...), sino porque el hecho de que escriba algo bueno sobre Spiderman significa que la colección ha vuelto a levantar cabeza desde que se hundiera en la miseria en el ya mítico Asombroso Spiderman #20 con la infame saga One More Day perpetrada por nuestro "editor favorito", Joe Quesada, y de la cual ya os hablé aquí.

Si hacéis las cuentas: eso son TREINTA números de miseria.

Deurante el llamado "mefistazo", el que el demonio Mefisto ofrece a Peter la salvación de su tía May (así la parta un rayo) a cambio de su matrimonio con MJ, y todo lo que ello conlleve. Sí, lo se, todos habríamos dejado que la tía May se pudriera en el infierno (de una vez por todas, dirán algunos), pero lo de que Peter Parker es deficiente además de buenazo, ya lo sabíamos.

Litchensteiniana portada de Marcos Martín.

Conclusión: una excusa para devolver al personaje a una soltería casi adolescence, y hacer desaparecer MJ, uno de los mejores personajes que ha tenido la serie. Y más aún desde la etapa Straczinsky.

No me molesta que en Marvel lleven a cabo sus sucias tretas comerciales, mientras lo hagan a cambio de buenas historias y dibujos de calidad. Pero es que al grupo "rotante" de dibujantes y guionistas parece que les ha costado pillar el tranquillo. Unos 30 números, vaya. Pero poco a poco se han ido filtrando algunos síntomas de calidad en la serie, mes a mes, poco a poco. Un Joe Kelly desternillante, que no tiene por qué demostrar nada (si habéis leído sus números de Masacre ya sabéis de lo que hablo). Un Marcos Martín y un Javier Pulido que hacen que ser español sea un auténtico orgullo, por no hablar de lo mal que se deben sentir el resto de dibujantes, que no son sino "dibujantes" a su lado. La introducción de nuevos villanos y secundarios, que dios sabe que se agradece...

Splash page navideña de Javier Pulido.

Pero faltaba regularidad, y menos saltos. Y creo que esa regularidad se ha alcanzado con este número 50 (de la edición española, recordemos. Me niego a spoilearme esta serie).

El tomo abre con una historia del Rino que nos vuelve a demostrar (despues de la ma-ra-vi-llo-sa Flores para el Rino, de Milligan y Fregedo, hace ya 70 u 80 números) que una vez que dejamos de tratar a un villano -o exvillano, como es el caso- como a un tipo, y le damos un mínimo de profundidad, la cosa funciona. Joe Kelly se sale en esta historia, en la que consigue que Norah Winters me caiga bien por primera vez, con el comentario de "sólo necesito unas bragas impermeables". Max Fiumara empieza a cogerle el gustillo al personaje, y en mi opinión dibuja a uno de los mejores Peter Parkers que he visto (Parker, que no Spiderman). Y el Rino, que decir del Rino. Ese personaje ridículo, como la mayoría de los villanos de la vieja escuela, y que ya le ha dado su segunda lección a los guionistas mediocres, igual que el Buitre lleva haciendo ya un tiempo.

Y muy sutil esa aparición de MJ, avisando ya de lo que está por venir dentro de unos meses en One Moment in Time.

Resumiendo: una historia muy dramática, con toques de humor, pero sobre todo con potencia. Con una única salvedad: que han conseguido demostrar de nuevo que en Marvel nada cambia, devolviendo de nuevo al Rino a su status quo habitual, cuando habían conseguido convertirlo en un personaje interesantísimo, redimido y rehabilitado (como una suerte de Juggernaut) gracias al amor. Cursi, yeah, but that's the way it is.

La segunda parte del tomo está dedicada a esa secuela del gran clásico ¡Nada puede detener al Juggernaut! de Stern y Romita Jr., clasicazo que no he leido, por cierto, pero este arco argumental me ha gustado mucho. ¿Algo puede detener al Juggernaut? retoma hilos antiguos, cosa que se agradece, ya que los guionistas tienden a crear de la nada y pasarse la continuidad por el forro (otro de los puntos buenos de esta etapa es la recuperación de tramas olvidadas y cabos sueltos), vemos a Juggie en su faceta de no-villano (una de las cosas que más me gustó de la etapa de Casey/Garney en Patrulla-X fue el hecho de que Cain se reformara) aunque chabacano como él solo, y nos ofrece a un Lee Weeks que aún me tiene babeando. Weeks nos ofrece, además de una portada espléndida, un cómic en el que da todas las cualidades de Romita Jr., y ninguno de sus defectos, que dicho sea de paso, últimamente son muchos.

La portada de Weeks. La fusión perfecta entre Ron Garney (otro que ha hecho los deberes) y JRJR (otro que no).

En resúmen, un cómic que he disfrutado como un enano, y me ha hecho tener esperanza en el futuro de la serie, y más teniendo en cuenta que el mes que viene asistiremos al princio del fin del arco argumental El Desafío, donde sabremos de una vez qué coño quiere hacer la familia Kravinoff con Spidey (y más les vale estar a la altura, con el por saco que han dado), con el dibujo de Bachalo de por medio; más Joe Kelly, más Marcos Martín, y por fín, One Moment In Time, la saga en la que Joe Quesada intentará atenuar (que no arreglar) todo el desaguisado que creó en One More Day, y que espero ansioso.

Y después, por supuesto, la saga Big Time, de la cual no se absolutamente nada porque he evitado los spoilers a toda costa, pero supone el regreso de mi antes amado/hace poco odiado/recientemente vuelto a amar Humberto Ramos, que, como ya dije en el post anterior, parece que vuelve a dibujar como Dios manda.

Veremos si de verdad el año 2011 es un "Big Time" para el trepamuros.

See ya!